Escucho como los árboles me dicen que me calme.
Su corriente de agua interna que parece mi sangre.
Chocan las paredes con brusquedad, para dar tranquilidad.
Amarrarme a su hermoso tallo, sentir la libertad.
Las raíces sin importar la edad, se aferran con más fuerza.
Así se roben los frutos, ellos nuevamente saldrán.
Entre las hojas marchitas, salen nuevas y crecerán.
El viento tumba las flores y el tiempo con fuerza, se las llevará.
Andrés Ruiz