Francisco Feito

La Indiferencia

Tan lejano al yo es el dolor ajeno

veneno que disocia al corazón del cerebro

prostituyendo el alma a la conveniencia del momento

por limosnas digitales marinadas en desprecio.

 

Mascotas de la prisa constante que nos pasea del cuello

tirando ese hueso del dinero cada vez mas lejos

por el lloramos al pobre pero nos rehusamos a verlo

y protestamos el abuso pero sin oponerlo

argumentando que eso le toca al vecino, al familiar

o a algún otro que tenga tiempo.

 

Tan lejano al yo es el dolor ajeno

veneno que disocia al corazón del cerebro.