alegazpa

Eterna mañana

Otra vez en un patio... Un patio viejo, pero en otra parte. Gracias, señor, por este regalo, por este amor de primavera sin salir de casa. Tu casa está cerca y late siempre dentro. 

Aquí también visita un gato y miles de pajarillos.

Después de tanto sufrir... Me regalas un trozo lleno de vida.

Me ayudas a mirar todo aquello que tocas, todo aquello que no entienden las leyes de los hombres. Te quieren contener en una cabeza, explicar lo inefable de un amanecer o de una tormenta, el riego de la semilla de esperanza. Y así te pierden. ¿Cómo encerrar lo que insufla aliento a todo en una conexión de neuronas? La primavera latente siempre eterna, aún en nuestros inviernos de pensamientos. Esperar. Todo llega para quien sabe esperar. En ti. La flor acaba naciendo, aunque solo se vea la tierra. Porque tú nunca defraudas. Y aquello que se corrompe y vuelve a la piedra no es la esencia de lo que permanece. Esta sube bien alto en cantos de esperanza certeros, aún detrás de aquello que nombramos y no comprendemos. Dulce miel en esta mañana que llega sin mi esfuerzo. Distes vida derrotando a la muerte, por un cielo abierto... de primavera eterno.