Rafael Blanco López

Cuestión de tiempo

Y así transcurre el tiempo, con su paciencia intacta, como si nada hubiera cambiado, como si el corazón no estuviera aprendiendo, en silencio, a latir de otra manera.

 

Y al final, cuando el día se disuelve sin preguntas, queda un eco leve que no sabe despedirse, como si nada… se negara a terminar.

 

Aun así, en medio de esa quietud que engaña, algo en nosotros se rehúsa a olvidar: que no era nada… y lo era todo.

 

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Rafael Blanco López 

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