Leoness

La medida del hambre

No hay luz que baje de un cielo vacío,

ni un alma que sople sobre el barro;

somos la suma del hierro y el frío,

el roce del buey contra el carro.

 

El sabio y el necio son la misma masa,

átomos presos de un mismo destino,

mientras el perro en silencio nos pasa

marcando a dentelladas el camino.

 

No busques verdades en lo que no toca,

ni guías con halos de falso brillo;

la única patria es el pan en la boca

y el peso del miedo en el bolsillo.

 

El rebaño camina, la tierra se agota,

no hay más justicia que el golpe y la inercia;

la historia es el rastro de una bota

y el hambre, la única ley que comercia.