Tal vez así fue mejor;
dejar que ese día fuera el último
y la vaga despedida quedaría muy fina.
Ver por última vez esa camisa, tan tuya
y sumamente divertida.
Pero me voy sabiendo que te conocí;
que tengo tu número,
y un poco, alucinando que también sentías algo así.
Y quizás así es lo mejor
porque lo nuestro no podría ser,
y solo nos habría quedado
ser pacientes
y comprender a la calma.
Porque:
<<¡Viva la vida, la comida y tú!>>