La dañé, a la luna
dónde está mi luna la que siempre
el corazón me arrulla?
No está, no, no está
he perdido lo que no cuidé
lo he perdido
he perdido mi luz
mi fuego, mi hermosa luna roja.
Lo intenté, de verdad que traté
mentí, soy un desastre aquí
soy un desastre tirado en este piso helado.
Mis costillas duelen
como si estuviesen siendo perforadas
por tus manos que ahora no son mías,
ya no son mías...
Y si por un suspiro de la vida
el destino me diese una oportunidad de encontrarte
me doblegaria a tus pies con la cara iluminada.
Es mi condena,
es mi condena
haberte obligado ser una ajena,
qué condena, qué condena