Bajo el follaje espeso de los dias,
Susurra el viento nombres ya olvidados;
Allí yacen las sombras,todavía,
De hombres venideros no llegados.
En tierra antigua,herida y silenciosa,
Se alzan las cruces frías de mayo,
Guardando en su quietud,grave y piadosa,
La pena fiel que no conoce fallo.
Un matuasto vetusto se levanta,
Vigía inmóvil del pasar humano,
Su vieja savia al tiempo se adelanta,
Y anuda siglos en su pulso arcano.
Y en sombras surge un rostro no nombrado,
Savage visage de la noche Umbría,
Reflejo oscuro,torvo y desvelado,
De aquello que es espíritu rehuia.
Más todo sigue, firme y persistente,
Aunque el hombre se quiebre en su camino,
Pues lucha en lo profundo,eternamente,
La vida muda contra su destino.
Derechos reservados: David Angel Cuerzola