Edgar Torres

Poema 68 (24)

 

Cautiva permanece la memoria,

evocando la calidez de una mirada,

la sutileza de una sonrisa,

la fragancia de épocas remotas

que absorbieron con su esencia a la nostalgia.

 

La brisa esperanzadora de su alma

pernocto las penas de la desilusión,

otorgando un anhelo al sentimiento,

que agonizó en felonías lejanas.

 

Cánticos celestiales brotaron de una belleza

inmortalizada en gloriosos crepúsculos,

ahora, simplemente se han convertido en el suplicio eterno

de un espectro vagabundo.

 

La condena a la eterna memoria de su ser,

lo ahoga en el abismo del tormento,

y profunda es la tumba en la que reposaran

las mortajas de su amor.

 

En su trágica locura escrudiñó ilusiones

que le permitieran olvidar cada desprecio padecido,

pero al no encontrar ninguna

atormentada permanece su alma,

 

¡Cuántas remembranzas reposan en el tiempo!

¡Cuántos crepúsculos testigos fueron de su lamento!

Y aun así, persiste su espíritu

atestado con la esperanza de su retorno.

EDGAR TORRES

1980 - ….