Alvaro Sampayo...

Paradoja del rastro

Paradoja del rastro

 

Te puse el cielo en la garganta y te dio náuseas.

Te entregué el pulso, pieza por pieza,

y lo masticaste con el hambre de una bestia ciega.

​Te di el sedimento de mis horas

y lo escupiste con el asco del que se sabe servido.

Vomitaste mi devoción directamente en mi cara.

​Me deshice de ti.

Me amputé mi propia sombra,

te dejé a la nada,

te negué el refugio de mi carne.

​Y qué ironía:

ahora que el silencio te muerde los huesos,

es cuando tu sangre sale a cazar el pulso de mis venas. Despertaste.

Ahora que soy el hueco donde antes hubo incendio,

vienes a buscar la sangre caliente que tú misma despreciaste.

​Yo me agrando en el olvido;

mientras tú, tan solo tú,

te pudres en el rincón de un mal recuerdo.

 

Autor: Álvaro Sampayo