Se siente ese temor cansino
al equivocarse con moderación
y sin horarios turbios.
Viven a la sombra de su cinismo
los hombres de bien y también los otros,
afectos a la mandrágora y al catarismo.
En alguna ocasión
la catarsis más esperada
fue aquella que nunca llegó,
los puentes de los zapadores
dejaron de temblar repentinamente
y en consecuencia, de súbito
se hicieron más largos y diletantes.
Me dirijo a todas las abreviaturas
las de mordeduras de serpiente
así como también las escorpiónicas
en condición de desigualdad
y principalía.
Timadores anónimos
han festejado como era de esperarse,
su primera centuria
recibiendo chocolates, guirnaldas de flores
y atisbos de cúspide plural.
No me dejaré tentar por los amasijos,
sabes bien que el barro
se empozará en mis sigilos
pero más hondo aún
en mis disimulos.
OLLIN
26/03/2026