Soy cínico y orgulloso,
prepotente y altanero,
dominante y malicioso,
arrogante y lisonjero.
Entre todos estos vicios
solo una virtud yo tengo:
he sabido rodearme
de unos amigos sinceros.
Son personas generosas,
esforzados compañeros;
todavía me pregunto
qué habrán visto en mí de bueno.
Pero aún tengo esperanza
de llegar a ser como ellos
y que su luz me transforme
en un hombre más honesto.
Que su ejemplo sea la guía
que corrija mis defectos,
para que mi alma, algún día,
sea el espejo de sus gestos.