Siempre fuiste evanescente
Yo te creía en mis dedos
ellos eran tuyos
entonces te creí mío
porque yo era tuya
sin saber
que fui de esos objetos de alguien
que ese alguien perdió porque nunca lo quiso
ni enteramente propio y
jamás igual de suficiente
como para atesorarle
Porque aunque fuese cáscara de oro
solo veías Barro
y llenos de Barro existen bosques
Miles sin especialidad
Así que te disipaste
como humo
cuando más te creí palpado
por mis yemas
en mis manos