D. Méndez

Pétalos

Me he sentido

como pétalos de rosa

cayendo al suelo,

sin ruido,

sin resistencia,

sin que nadie note

el momento exacto

en que dejo de estar en su lugar.

 

Caigo suave,

pero no es calma,

es rendición.

Y aunque aún conservo

el color,

ya no soy la misma

desde que toqué el suelo.