Se desvela la luna con este deseo,
así como cuando te pienso.
¿Será que sigo en ti y por eso no te olvido,
así al sonreír solo con vernos?
No soñarte y tenerte es un lujo que quiero darme,
porque me agobia no tenerte
y cada día quedarme entre las estrellas.
Que te lleve hacia mí la brisa del anochecer,
cuando florecen las angustias de mi corazón;
cuando veo los regalos que me diste
y tu frente no se despegaba de mis besos.
Tal vez, en un atardecer, todo sería diferente,
y si no hubiera existido aquella noche,
aún sería un amarnos para siempre.
Por ahora, desde lejos es mejor;
quizás volver a lo nuestro ya no es una opción.
Trataré de ser yo todo el tiempo,
para ser el hombre que una vez quise ser.
Ese dolor que no me permite escapar,
esas culpas y tormentas que pronto se irán.
Mis miedos no pasarán del despertar,
y tu reflejo en mis ojos se volverá a encontrar.
Que no falten nunca más esas ganas de surgir,
que no impidan estas inquietudes mi vivir.
Que seas tú la razón de mi existir,
y en esta noche de abril
a pesar de la distancia de nuestros crisoles
puedas seguir pensando en mí.