Remolino de agua
causante de mi asombro,
al punto que al mirar la luna
te interrogo
acerca de tu verdadero nombre;
si es ría, si es paz, o fantasía.
Yo estoy con él, y tú,
inquieta navegante
de mi orilla
me saludas,
cautelosa y silenciosa como siempre.
Tal vez sea tu sol
el novio que cobija
en su regazo
tus silencios.
Tal vez lo sea
el viento
que te ayuda
a trasladarte.
Tal vez sea mi pueblo…
Tal vez sea la luna
tu consuelo.
Yo ya me voy.
Tú volverás a estar
aquí por la mañana.
Podré volver a verte
al caer el sol.
La noche será cuna
de tus sueños.
Estarás para siempre.
Donde siempre.