Sergio Alejandro Cortéz

Volcanes

Volcanes

 

Nombremos volcanes

pero en voz baja.

 

No para decirlos.

Para tocarlos.

 

Que los dedos

encuentren el camino.

 

La piel

cede.

 

Algo queda

debajo.

 

Aremos despacio.

Sin abrir.

Sólo lo justo

para que respire.

 

La lava

se mueve sola.

 

Busquemos al fénix.

Si nace

o recuerda

no importa.

 

Comamos lo prohibido.

Sin hambre.

 

Nombremos volcanes

en todo el cuerpo.

 

No hablemos.

Que la piel

aprenda:

dónde calmar,

dónde dar agua,

dónde soltar.

 

Las manos

sueltas.

Y en ese gesto

algo coincide.

 

No perfecto.

Exacto.

Como si dos cuerpos

ya supieran.

 

Sergio Alejandro Cortéz

Villa Dolores, Córdoba, Argentina.