Marvin Ramirez

Entre Susurros

Intenté contar nuestra historia, pero fue en ese preciso momento que algo en el aire se rompió, como un cristal fino que cede ante el peso de un recuerdo. Fue ahí cuando algo se esfumó, una esencia que no logro atrapar de nuevo; si me preguntas qué fue exactamente, no te lo puedo decir con palabras, pues hay vacíos que no tienen nombre. Lo único que te puedo decir es que nuestra historia es frágil, una arquitectura de memorias tan delicada que ni siquiera me atrevo aún a platicar de ella entre susurros, por miedo a que el mismo aliento la desmorone. Si el viento la toca, corre el peligro de que se la lleve como una nube desdibujada, o como una hoja seca que el viento sopla de un lugar a otro, sin destino y sin el refugio de una rama.

 

Esta ausencia me provoca a morderme los labios con fuerza, en una lucha constante por no dejar que mi voz pronuncie tu nombre y rompa el pacto de silencio que me he impuesto. Me obliga a cruzarme de brazos, apretándome a mí mismo por el miedo visceral de querer tocarte y encontrar solo el aire frío. Hago todo lo humanamente posible por contener el impulso de mis pies, por no salir corriendo a buscarte en los lugares que solíamos habitar, sabiendo que ya no perteneces a este presente.

 

Ahora nuestra historia, despojada de su eco en el mundo exterior, vive únicamente en el silencio profundo de mi ser. Se ha convertido en un habitante clandestino que vive en el sueño de mi almohada, aguardando cada noche a que cierre los ojos para volver a existir, aunque sea solo en la penumbra de mi descanso.