el bardo

Su recuerdo

Ver en la tarde hueca tu sombra 

que sin consentimiento me acecha

por las calles cicatrizadas de huellas

tuyas, mías y del tiempo.

 

Oír un conjunto meticuloso

de consonantes y vocales pares 

que forman el nombre, unico y mágico,

3 silabas, un hiato y el recuerdo circundante.

 

 

Oír aquel sacro nombre en los azares

 de las circunstancias del día, y cifrar 

la cruenta ironía del día, que con el nombre

 me justifica el insomnio de las noches.

 

El cuerpo se me altera por el nombre de una mujer 

y por el de la escarcha nocturna, que cae y es, a la vez,

el nombre que no me deja salir del laberinto 

de la <erre>  y el <ce> y del amor que condesciende al infinito.

 

 

Así escondo tu ausencia en el verso 

y abrazo la soledad tan necesaria.

Ningún texto espero ni llamadas.

Que su recuerdo siga fabulando en mis entrañas.