Ver en la tarde hueca tu sombra
que sin consentimiento me acecha
por las calles cicatrizadas de huellas
tuyas y mías y del tiempo.
Oír un conjunto meticuloso
de consonantes y vocales pares
que forman el nombre, el unico y mágico.
2 silabas, el diptongo y el recuerdo circundante.
Oír aquel sacro nombre en los azares
de las circunstancias del día,
y cifrar la cruenta ironía del día
que con el nombre me justifica el insomnio de las noches.
Así escondo tu ausencia en el verso
y abrazo la soledad tan necesaria.
Ningún texto espero ni llamadas.
Que su recuerdo siga fabulando en mis entrañas.