Deberíamos ir.
Vigilar nuestros cuerpos
cuando duermen.
Volvernos número
de nuevo calendario
y cuidarnos los ojos
para que no caigan lágrimas.
Porque después de todo,
solo se trata de querernos.
Deberíamos ir contra la lluvia
y esperar a la alondra
que suele cantar
en la ventana.
L.G.