Con prolija lentitud, vana sombra,
se alza acerba soberbia, inepta y dura,
política oscura que no procura
más que su vano silencio que asombra;
negra de cuervas suma, ruda alfombra,
lisonjas cela bajo su figura,
ora incierta en el tiempo, injusta y oscura,
el derecho humano así ultraja y nombra.
Juventud, que del áspero camino
las negras guijas torna en dulce arpegio,
sobre marfil que brilla en fortaleza;
y su riguroso y oscuro destino
transmuta en sonoro y armonioso fuego:
su laúd, emblema de su nobleza.