A la piedra de los besos
regresamos los dos juntos
(con la ilusión de dos niños)
una mañana de invierno…
ambos saldríamos ganando
si cumplíamos el acuerdo
tú podrías dejar tu culpa
y…yo,
abandonar mis recuerdos.
Allí sellamos el pacto:
y al abrigo de su techo
me abrazaste en su regazo,
(pero sin mirarnos luego)
tú ya no sientes la pena,
…y yo no recuerdo tu daño
pero la piedra ha sufrido
al ser testigo del amaño.
Ahora no tiene color….
va vestida en gris y negro
nuestra piedra de los besos
ahora es piedra de un dolor…
“el dolor, de querer vernos”
porque se quedó esperando…
a que los dos nos besáramos
(como hacíamos entonces)
… esas tardes de verano.