Sólo con la amargura
y la certeza voy a morir,
porque muriendo puedo sentir
un pedacito de esperanza
de que tú me ames de verdad.
Si la muerte me alcanza
no tardaré en ser el silencio
y el poeta más feliz
porque tú me odiaste
con tu maravillosa maldad
y con tu alma realmente envenenada.