Te amo. ¿Y tú qué dices?
Esperaré tu respuesta, sentado;
Sentado en la tierra de mi futura tumba
Esperaré hasta escuchar un te amo.
O hasta pudrirme allí mismo, porque nunca pude decírtelo.
Pero si me visitas, con mi pútrido cuerpo, lo obligaré a decirlo.
Dejando de lado mis lamentos, seguiré soñando con eso.
Aunque tal vez en vida pueda; lanzarme a ti y declarar:
“Te amo, qué desespero callarlo.”
Sí, claro. Me moriría de pena.