A ti te debo
el hecho
de ser ahora
sensible;
pero supongo
que ya sabes
a estas alturas
que ocupas
la mirada
de mis ojos;
que no hay
lugar
alguno
de mi mente
en donde
no haya un
recuerdo
tuyo.
Por ejemplo:
la silueta de tu
cuerpo,
el tacto de las
yemas de tus
dedos,
o la sensación
de sentir la punta
de tus labios.