Que se aprecie,
al embeleso que tu organismo cubre,
bajo el sol alegre...
Y en gran derroche,
que palpiten difusos todos tus pólenes,
de belleza reales...
Mas entrégate,
igual que una mañana a la fogosa tarde,
como junio al estiaje...
¡Ay, flor viviente!
que respiro tu fragancia que me envuelve...
No quiero que esto acabe...