En el silencio de la noche,
donde las sombras danzan con la luna,
te vas, pero quedas enmarcada en mi historia,
un recuerdo que no se desvanece con el alba.
Tus ojos, faros en la oscuridad,
iluminaron mis días más grises,
y aunque ya no estés a mi lado,
tu luz sigue guiándome en el camino.
Cada susurro del viento,
cada hoja que cae,
me recuerda tu presencia,
tu amor, que nunca se apagará.
En cada rincón de mi corazón,
hay un pedazo de ti,
una huella indeleble,
que marca el paso del tiempo.
Te vas, pero no te olvido,
porque en cada latido,
en cada sueño,
estás presente, más viva que nunca.
Así, enmarcada en mi historia,
sigues siendo la musa que inspira,
la estrella que guía,
y el amor que nunca morirá.