Me despierto por las noches,
con la lluvia embravecida
de mis pensamientos:
con el mar desbordante
que, ahoga mis sueños.
Antes... dormía con vida,
ahora duermo desahuciado.
Aún cuando sigo vivo.
Pienso en aquella linda:
en ese rostro de poesía
que, conduce al amor.
Durante la una...
o dos de la mañana,
me levanto a beber café,
con el afán de dormir de nuevo.
Mas sin embargo, me quita el sueño
y esa es, la razón de mis desvelos.
Recuerdo todo de ella:
su mirada, su cuerpo,
y por supuesto, su lindo verso.
Una vez, hablé del amor:
para mí es tan relativo.
Depende del gusto de cada ser
pero a mi parecer,
es algo que se ha perdido
con el paso del tiempo.
Gracias a ella
comprendí la palabra bella.
Ahora no me busca,
no me habla, no me llama.
Me habla únicamente
cuando me necesita.
Al verla en aquella mañana:
supe que era mía,
o tal vez no... ni lo sabía.
Enamorada de otra prosa,
de la cosa más hermosa:
según para ella.
Después... que cae la noche,
de la triste realidad
me pongo a pensar...
y empiezo a cuestionar
qué importa en verdad:
¿Qué es la vida?.
Ahora se nota
el fin de las estrellas.
Llegó el momento
de volver al sueño.
Descansar de la desvelada
que me dio la madrugada.
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Marco Díaz.
Villahermosa, Tabasco; México.
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