Luis Erick de Jesús Ávila

Madrugada.

Me despierto por las noches,

con la lluvia embravecida

de mis pensamientos:

con el mar desbordante

que, ahoga mis sueños.

 

Antes... dormía con vida,

ahora duermo desahuciado.

Aún cuando sigo vivo.

Pienso en aquella linda:

en ese rostro de poesía

que, conduce al amor.

 

Durante la una...

o dos de la mañana,

me levanto a beber café,

con el afán de dormir de nuevo.

Mas sin embargo, me quita el sueño

y esa es, la razón de mis desvelos.

 

Recuerdo todo de ella:

su mirada, su cuerpo,

y por supuesto, su lindo verso.

 

Una vez, hablé del amor:

para mí es tan relativo.

Depende del gusto de cada ser

pero a mi parecer,

es algo que se ha perdido

con el paso del tiempo.

 

Gracias a ella

comprendí la palabra bella.

Ahora no me busca,

no me habla, no me llama.

Me habla únicamente

cuando me necesita.

 

Al verla en aquella mañana:

supe que era mía,

o tal vez no... ni lo sabía.

Enamorada de otra prosa,

de la cosa más hermosa:

según para ella.

 

Después... que cae la noche,

de la triste realidad

me pongo a pensar...

y empiezo a cuestionar

qué importa en verdad:

¿Qué es la vida?.

 

Ahora se nota

el fin de las estrellas.

Llegó el momento

de volver al sueño.

Descansar de la desvelada

que me dio la madrugada.

 

✒️♥️🇲🇽🇲🇽♥️✒️

Marco Díaz.

Villahermosa, Tabasco; México.

✒️♥️🇲🇽🇲🇽♥️✒️