Lejía Absurda(2010)
Bendecidos los que en tu tiempo vivieron,
los que alargaron horas entre tus sábanas,
los que dejaron su nombre
respirando todavía en tu piel.
Los que bebieron de tu boca
cuando yo era solo un futuro desconocido.
No enloquezco —no—,
ni me arrastra el orgullo tardío,
ni maldigo haber llegado último.
Pero quise —lo confieso—
retroceder los calendarios,
borrar con lejía absurda
cada huella que no era mía.
Mientras me dabas tus noches,
tus ojos, a veces,
se incendiaban en otro nombre.
Y yo,
con esta hombría estrecha,
callaba
como quien guarda un delito.
Si no te lo digo,
es porque el silencio
también sabe mentir.
Y si lo dijera,
responderías con esa risa leve:
«Estás loco, mi vida…
si sabes
que solo te he amado a ti».
Ah, ángel mío,
qué forma limpia de doler
no haberte ocurrido antes,
no haber sido
el «te amo»
que te inauguró la voz.