Los gatos duermen tranquilamente en su regazo.
Sus besos calman al felino que reposa placenteramente.
Todos los dioses reciben caricias
que solo ella sabe brindar.
Sus ojos negros no saben disimular.
Murmuran nuestra falta de entendimiento
y, en la búsqueda de sus ojos negros,
no hallamos nada.
¿Qué buscas?
¿Qué deseas encontrar dentro de tu imaginación?
¿En qué creerás
cuando sus ojos negros dejen de mirarte?
Sabrás que solo los gatos y los dioses
merecen reposar en su regazo.
Sabrás que, más allá de sus ojos negros,
no habrá nada
que tú no hayas inventado.