Bienaventurados sean
los que aparecen escritos
en ese Libro bendito
de la Vida, que es eterna;
que siga su fe sincera,
su devoción a lo dicho
por ese Hijo Divino,
que de morir nos libera;
que nunca sea borrado
tu nombre de este gran libro
por dolorosa caída;
siga tu fe, no al engaño,
dichoso ser elegido
para la boda divina...