NO TENGO CÓMO PAGARTE
Hoy vuelvo a hablarte, Señor,
como aquella niña en su patio,
que entre juegos, risas y sol
te contaba sus sueños despacio.
Sin saber de rezos ni reglas,
sin palabras finas ni ensayos,
solo un corazón que te entrega
lo que siente… sin ningún atajo.
No tengo cómo pagarte, lo sé,
ni aun dándote toda mi vida,
porque en cada paso que di,
tu amor fue la luz encendida.
Te debo el aire que respiro,
la fuerza que no sabía que tenía,
las veces que, rota, suspiro
y tú me llenabas de valentía.
Te debo el seguir de pie,
cuando todo dentro caía,
cuando el alma dudaba en creer
y tú, en silencio, sostenías.
Has sido mi centro, mi todo,
mi refugio en cada tormenta,
el abrazo que calma el lodo
y la fe que nunca se ausenta.
Y hoy, que entiendo un poco más,
lo que desde niña sentía,
sé que nunca me soltaste jamás,
aunque a veces no te veía.
Este sábado quiero decirte,
más allá de todo lo humano,
que no tengo con qué servirte…
más que este amor en mis manos.
No tengo cómo pagarte, Señor,
ni con promesas ni sacrificios,
solo puedo darte mi amor
y mi fe… en cada inicio.
Recíbeme así, imperfecta,
con mis dudas y mis caídas,
pero siempre a ti conectada
como raíz a la vida.
Y si algo vale ante ti,
aunque el mundo no lo entienda,
es este latido por ti…
que en silencio… siempre te reza.
EVOLA.RL
RD🇩🇴 04/04/2026