Se han inventado palabras
tan hermosas, tan sublimes;
pero ambición las oprime
con sus afiladas garras.
El hombre eleva plegarias
al Dios que de amor es líder;
pero él, con rostro impasible
tan sólo observa y se calla.
Contempla las nubes grises
que al mundo penas le causan;
pero nunca se consigue
nos brinde de paz sus gracias:
¡aunque siempre le dediquen
con gran fe, Semanas Santas!
Autor: Aníbal Rodríguez.