Donalt Enamorado

Peñalara.

Me sentía olvidado y muerto,

salí en busca de aquel albor

que se viste de blanco cendal,

con aves que trinan al viento

dó el hombre nace sin nombre.

 

Allí, dó habita el frío Bóreas

y buscan refugio los valientes,

moran gigantes de madera

custodiando la sublime senda

que hizo temblar a mil donceles.

 

Es allí que me llenaré de gozo

y contemplaré la hermosa vida,

para gritar: ¡soy libre del zurriago!

Dó soltaré mi propio nombre

y seré olvidado como una zarza.