Leoness

El arquitecto del vacío

Es el eco que no busca pared,

un pulso ciego en la cartografía de la nada,

sin bandera que soporte mi sombra

ni suelo que reclame la raíz de mis pasos.

 

El compromiso es frontera de cristal,

y se rompe.

 

No por ira, sino por la urgencia de ser viento,

mirando al mundo cual, si fuera un tablero de humo,

ciudades son manchas, nombres, ruido,

en esa patria es el milímetro que ocupo

y el infinito que invento al cerrar los ojos.

 

Poseo el mando de lo que no existe,

en mi puño el azar se vuelve geometría,

en mi mente, el caos obedece a un ritmo

que ningún mapa ha osado registrar.

 

Errante,

no por pérdida, sino por exceso de celo,

sin tierra,

porque el universo es poco

para quien ha descubierto que el control

es la forma más pura de la soledad.