Ricardo Castillo.

De profundis lunar

«De profundis lunar»

 

Porque todos estamos ciegos
creyendo que vemos lo que no vemos.

RC

El Apolo 11 alunizó
en el Mar de la Tranquilidad

(en su cara visible)

y Richard Nixon
habló por teléfono con los astronautas
mientras estaban en la Luna

felicitándolos

(mientras, en la gaveta,
permanecía intacto
el discurso
de un final trágico)

/

Muchos soldados estadounidenses
en Vietnam
lo escucharon por radio

otros
lo vieron con retraso
en los televisores
de sus bases

los demás
simplemente lo supieron

cuando ya había pasado

/

En Saigón
la gente buscaba sobrevivir

y la Luna
seguía distante

como la comida
o la paz

/

En Hanói

había que reparar carreteras
rearmar puentes

esquivar las bombas
que caían del cielo

a pie
o en bicicleta

/

Los estadounidenses lloraron

y los vietnamitas
también

/

En la Unión Soviética
no hubo celebraciones públicas

hubo silencio

y una esfera metálica con antenas
yacía en la oscuridad del museo

/

Hacía poco más de un año que Yuri Gagarin
había partido

para siempre
de la vida terrestre

/

Los corredores corrían

como Hermes

en la pista espacial
para ganar la roca

En el norte
las familias compraban televisores
en blanco y negro
y de baja resolución

Mucha gente se quedó despierta
hasta la madrugada

algunos
ensayaban los límites de la conciencia

(LSD y marihuana)

para ver

a Neil Armstrong
descender

y pisar la Luna

/

Volvemos la vista al cielo

¿quién busca
lo que ya tiene?

/

Buscamos la Luna

como herida antigua

como una lanza
atravesando el costado
después de la muerte

desde la Última Cena
desde la crucifixión
desde el silencio suspendido

y la espera

hasta la resurrección

/

Continuamos mirando

desde la muerte
desde el Templo de Artemisa en Éfeso

desde los ojos antiguos
de una muchacha lunar

desde la blasfemia incendiaria

desde el fuego de Eróstrato

/

miramos

desde la vergüenza

desde la mentira

desde la oscuridad

que hay de aquí
hasta la Luna profunda

Ricardo Castillo

De: La hora crepuscular (2026)