Jesús Ángel.

Entre serpiente y mariposa.

 

Quien llega a sí mismo  
a través del pensamiento  
y la emoción,

del dolor asumido  
y la aceptación,

de la alegría, el placer  
y el gozo,

de la luz y la sombra,  
de la firmeza  
y la entrega,

y también del silencio  
que escucha,  
no solo se transforma:

como serpiente  
muda la piel  
al compás del cambio,

y como mariposa  
vuelve a alzarse,  
una y otra vez.