EL MISTERIO DE LA CRUZ
No hay dolor en la cruz,
sino un abrazo sin fin:
Dios que recorre el barro
y se mancha el perfil.
Viernes santo: la grieta
por donde entra la luz.
No es muerte lo que queda,
es amor hasta el sur.
El misterio no esquiva
la herida del que sufre,
la hace puente, semilla,
raíz que se desnuda.
Así, en la entrega total,
la cruz deja de ser madero:
es vértigo vertical
y horizonte verdadero.
— LMML