Sin palabras,
sin una sola frase,
así nos marchamos,
dejando el aire
lleno de cosas
que no supimos decir.
Como aves que cruzan
el cielo sin mirarse,
cada cual arrastrando
su propio vuelo,
como veleros
que olvidaron el puerto.
Cual pasos que se borran
antes de existir.
Cómo voces oscuras
que se pierden
y se disuelven en la noche.
Como fantasmas
que dejaron el alma
en cualquier parte,
y en el silencio
donde todo se pierde,
quedó suspendido
lo que nunca dijimos.
Porque al final
no fue la distancia
la que arrasó con todo,
fue todo aquello
que callamos.