A veces uno apuesta sin medir el corazón… creyendo que es un juego, sin saber que puede volverse algo real. Tú entraste así, sin intención de quedarte, pero la vida tiene formas raras de hacer que alguien especial se vuelva imposible de ignorar.
Y aquí estás, sintiendo más de lo que planeaste, dándote cuenta de que no todo se controla… porque cuando el alma conecta, ya no hay vuelta atrás.