ENRIQUE HORNA

EL AMAR

Cuando la noche tiende su manto en el silencio del alma y los ojos se cierran para recordar la piel, los besos del agitado corazón, la ternura es un eco acostado con el anhelo de la nostalgia, el abrazo un recuerdo sin fin.

 

Ansiedad del silencio volviendo a la esquina del tiempo donde alguna vez fue cariño concebido.

Luz del querer donde la despedida era un espejismo del imposible.

Calladamente la brisa vuelve con la ausencia del vacío, esa frugalidad de la vida y su sino   

Mujer, voz de la almohada resucitando lo mejor de nosotros, pronunciando: no hemos amado en vano

Entonces el amor te traspasa

Te conmueve

Te abraza

Te cobija

Te caes

Y te levantas para seguir caminando.

 

EH