Un madero hecho cruz... a la mansalva,
sin arte, a la ligera... con maña
Un recorrido infinito, doloroso
El tumulto expectante, lascivo... vulgar,
esperando con morbo el desenlace
Aquel se lavó las manos...
aquellos se repartieron trozos de dignidad,
zaherida está su frente pura... con saña,
con la fuerza desmedida del cobarde
Aquí estoy yo, Señor,
esperando tu perdón
No hay humillación que te aparte de mi,
no hay espinas que me impidan caminar
hacia ti... no hay ejércitos que me atemoricen
Aquí estoy, Señor...
junto a ti para siempre
Yo te limpiaré las heridas con mis lagrimas,
haré una infusión de amor para tus dolores
Toma mi vida por la tuya, si quieres...