Un quetzal me ha seducido
al otro lado del mar,
es de la estirpe mexica,
una guerrera jaguar.
Huitzilopochtli la inspira,
la cuida Quetzalcóatl,
Xipe Tótec le da vida
y Coyolxauhqui la paz.
Del macuahuitl es su fuerza,
y su aroma del nopal,
su ritmo del teponaztli,
su dureza del coral.
No he conocido su cuerpo,
ni su rostro, ni su edad
pero ella mostró su alma,
su palabra y su verdad.
Ella siempre me reprocha
que nunca he sabido amar,
porque soy un desalmado
he perdido su amistad.