¡Qué largo es el camino hacia la muerte!.
¡Atroz demostración de sufrimiento
que a la loca turba sin sentimiento
estimula su infamia y la divierte!.
Va hacia el suplicio voluntariamente.
Arrastra con la cruz nuestros pecados.
Ha mostrado el poder de perdonarlos
con milagros visibles y patentes.
Por tres veces, cae al suelo agotado,
y en lugar de ayudarle le maltratan.
Los ojos de su madre la delatan
al verle cruelmente martirizado.
Malditos los que le han ajusticiado.
Es al Amor encarnado al que matan.