SienaR

A LOS PIES DE LA CRUZ

Hoy camino despacio,  
como si el alma llevara un peso 
y aun así buscara un rincón de luz.  

 

En este Viernes Santo,  
mi corazón también hace silencio,  
un silencio que duele, pero respira.  
vengo  con esta tristeza mansa  
que se sienta a los pies de la cruz  
como quien no sabe qué decir,  
pero igual se queda.  

 

Y mientras el día se vuelve más suave,  
recuerdo que incluso en la noche más honda  
hay un amor que no se apaga,  
una esperanza que no grita,  
pero permanece.  

 

Así me quedo hoy:  
callada, frágil, sincera,  
confiando en que este dolor también pasará,  
y que de alguna manera,  
la luz volverá a encontrarme.

 

SienaR ©