Espíritus malvados, engendros del averno
seres demoníacos, alumbrados por mujer.
Que cubren de inmundicia, las obras de los hombres
trayendo del averno, mentiras y embelecos
desiertos de cenizas, piélagos de dolor.
Son los embaucadores, banqueros usureros
prestamistas sin piedad, amantes de lo ajeno
piratas sin conciencia, robando por doquier
cual plaga de langostas, haya donde se posan
arrasan la cosecha, de los hombres de bien.
Aquí acaba la historia, de gentes sin conciencia
que solo por dinero, se arrastran sin honor.