Tú y yo firmemos un contrato,
que sea un amor insensato,
sin tanto pensar en lo que pasará
o si algún día esto acabará.
Solo es disfrutar, llegar a la meta,
donde la mano del otro siempre sujeta,
ya sea bailando en la calle
o vernos hasta que la risa estalle.
El detalle es sonreír en compañía,
es despertar y agradecer otro día,
es hacerte cosquillas o besarte,
o solo es estar para abrazarte.
También es celebrar cada victoria,
ríe o llora, es nuestra historia,
podemos arreglar lo que no funcione
y estar para el otro con lo que viene.