Kenia Arancibia

El peso de seguir

A veces me duele el alma,
a veces no puedo
y me vengo un poco abajo.
A veces el mundo se me hace grande,
y me duele,
porque no siempre logro estar a su altura.
A veces el ritmo de la vida se vuelve intenso
y no consigo alcanzarlo,
y me encuentro, en ocasiones, en los rincones,
a escondidas, agotada de tanto correr.
A veces he querido tirar la toalla
y gritar:
¡No puedo más!,
porque el peso en mi pecho
se vuelve demasiado grande.
Pero me encuentro en mi espacio,
escuchando a mi alma triste,
con el corazón apretado susurrándome:
A veces… nos toca volver a intentarlo.
Y aunque sea solo a veces,
solo quiero cerrar los ojos un momento
y dejar de sentir la angustia de la vida.