En momentos cierro mis ojos
porque al tenerlos abiertos,
se separa el cuerpo del alma
y es ahí donde viene la calma.
No le pido al tiempo que esté presente, omnipresente en cada pensamiento que dicta mi mente.
Al empuñar mi mano izquierda y sostener el bolígrafo,
que sea mi mente la que alce el vuelo y dicte ella lo que es pasado y presente.
Que sea mi sangre la tinta que refleje lo que mis hijos y mi mente hoy pueden decir,
ya que no puedo expresar con la voz lo que mi corazón está dictando.
Amo los animales, el aire y la tierra, la distancia ,el frío y mi vida entera.
Que hoy mi cuerpo se preste para derramar un poco de mi dulce sangre en la hoja,
y así emprender de una vez en el papel todo mi ser con amor que hoy se despoja.
PEDRO NOVOA PAVON...