Almas En El Umbral
Hasta el cónclave de mi alma,
donde crecieron flores que nunca se marchitaron,
llega tu alma rota y desvanecida,
esperando poder clamar por un alivio –
que se fundan en una sola
y salir airoso de la marea.
Un viento trae el olor de tierra mojada,
como cuando te fuiste
y dejaste la llave en el hueco de la piedra.
El torbellino de las noches
ya no puede calmar lo que late en el pecho.
El día se pierde entre el silencio y la marea,
y el viento de las cúpulas de las iglesias
llega hasta los altares de la vida –
donde las manos que dejaron su huella_
no pueden abrir lo que cerraron al marcharse.
No es la puerta la que está cerrada,
sino el ego que la mantuvo entre cerrojos.
La dejé abierta en el umbral pulido
por tantos pasos que ya no dan freno ni empuje –
yo ya fui hasta donde pude llegar,
ahora te corresponde a vos venir a buscar
ese amor que nunca se perdió.
Autor: Antonio Pais